Comunicación para las personas, construyendo sociedad humana

Las relaciones comunicacionales que tenemos con el entorno muchas veces pasan desapercibidas y son elementos fundamentales para construir imaginarios y sistemas culturales. Aromas, colores, pausas, silencios, sonidos, son sensibilidades que construyen una forma de ver el mundo diferente en cada persona.

Los códigos espirituales de las religiones o de las relaciones familiares también son parte de este conjunto. Todo lo que percibimos con los sentidos determina nuestro habitar y convivencia humana.
Cuando comunicamos, muchas veces nos centramos en el qué o el impacto visual que generaremos,  pero algo fundamental es el cómo nos dirigiremos a los integrantes de las diferentes comunidades.

El entorno (social, material, emocional, etc.) donde se mueve una persona, define su actuar y sus relaciones, es parte de la constituciónn ambiental que define y posiciona su identidad. El conjunto de estas definiciones, hacen a las personas susceptibles o resistentes a los mensajes comunicacionales y deben ser objeto de estudio para los que construimos este diálogo que viene determinado por un objetivo, pero que se transforma en nutriente canalizador de comunicación.

Entonces ¿cómo construir bajo la diversidad de las distintas comunidades?

La forma como actuamos incide en los otros, la forma como vemos el mundo, como nos relacionamos, la manera como hemos sido educados, las relaciones sociales, afectivas, biológicas y tanto más.

Los comunicadores debemos ser capaces de ver  no sólo “el panorama general” sino también cada una de sus distinciones. Nos ayuda a visualizar la comunidad para construir mensajes apropiados y canales efectivos para aportar a los procesos de interacción y generación de acuerdos, cambios de perspectiva, giros paradigmáticos.

Debemos afinar los sentidos para recoger las comprensiones locales del medio, la semántica social, espiritual, material y también la composición biológica de nuestro convivir.

Experiencia y experimentación

Cuando somos capaces de observar finamente, reconocemos elementos que tejen una telaraña de relaciones y emociones que sostienen la cultura, los hábitos, el devenir de los procesos sociales. Nuestros sentidos se convierten en la puerta de entrada hacia el entendimiento de las comunidades y comprendemos el por qué de los paradigmas que nos enfrentan a diario, siendo capaces de analizar con mirada integradora las soluciones para las comunidades humanas.

Un paso fundamental es la experimentación dentro de la comunidad, ser parte del problema, sentir, oler, apreciar, emocionarnos con lo que estamos observando.

No debemos olvidar que los objetivos que nos proponemos, son para personas, familias, emociones, motivaciones, relaciones humanas que debemos respetar y tratar de entender para generar soluciones comunicacionales a los problemas que los aquejan.
Éste es un primer paso para comprender que la comunicación es una de las herramientas más importantes para construir sociedad y ser capaces de mejorar nuestra calidad de vida, nuestras relaciones sociales, la integración de la diversidad y el habitar humano.

- Agradezco la inspiración de esta artículo a Mauricio Tolosa y su libro “Comunicología, de la aldea global a la comunidad global
- La fotografía superior pertenece a Guillermo Galindo.

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