Imagen efectiva: entre metáforas conceptuales y corporalidad

Hablar de imagen efectiva es muy arbitrario porque hay tantos factores que se deben configurar para esto, pero para simplificar considero que cuando hay entendimiento de lo que vemos (reconocer el significado y proyección de la imagen) estamos hablando de efectividad, podemos analizar de diferentes formas la semántica de la representación visual, pasando desde las metáforas conceptuales hasta el uso del lenguaje que incluye la información sensorial que nos otorga el cuerpo humano para dar significado a lo que vemos.

Las metáforas conceptuales son imágenes que fluyen desde nuestro pensamiento a través del lenguaje y que se conectan con nuestra corporalidad; estructuran las inferencias y los estímulos que percibimos con la información previa que poseemos, la asociación de estos factores en conjunto con la realidad semántica desarrollan lo que se llama “dominios de la abstracción simbólica”, que son habilidades para realizar acciones complejas entre lo trivial (lo que hacemos comúnmente) y lo cognitivo de alto nivel.

Tenemos la capacidad de atribuirle a los objetos o personas, características que van desde la corporalidad a lo simbólico para explicar las sensaciones que nos provocan los estímulos (ej: no me gusta conversar con ella, es muy amargada y fría).
Como bien explica el sicólogo Rafael Núñez,* nuestra experiencia corporal tiene distintos niveles de dominio (térmico, espacial, kinestésico, objetivo, entre otros) que transforman nuestras imágenes a definiciones literales. Nuestra comunicación se ubica en un espacio temporal normado por lo que somos físicamente, nuestras relaciones se expresan por lo cronológico y la orientación corporal que poseemos (pasado/detrás – futuro/delante) y desde ahí, nuestra realidad.

La utilización del lenguaje como herramienta de significación posee muchos constructos arbitrarios difíciles de reconocer desde lo racional, pero que simbólicamente provienen de lo observado durante siglos de evolución semántica (sintaxis, fonología, morfología, pragmática, etc.)
La codificación sensorial, reconoce patrones tan comunes como nuestra percepción del tiempo y el espacio, sin embargo, la forma de relacionarlos con el mundo se debe a la memoria asociativa, que es capaz de relacionar lo que percibimos con nuestros sentidos para encontrar elementos relevantes en la mente y producir significación; se dice que es inmediata y de corta duración puesto que la espontaneidad de la codificación podría estar dada por la actividad eléctrica de las redes nerviosas.

Desde una mirada constructivista, puedo definir la eficacia de la imagen visual como el resultado de las operaciones metafóricas conceptuales que configuran el universo perceptual implicando, diferenciando y agrupando lo que se percibe en la retina, con la imagen mental que proviene de la memoria asociativa.
Es interesante analizar este factor, puesto que la concepción de mundo está muy marcada por el pasado y futuro que tenemos enraizado biológica y culturalmente, la perspectiva de nuestro yo en un lugar y tiempo determinados, el descubrimiento de la vida como parte de nuestra representación mental, la creación de paradigmas y todo lo que nos rodea está marcado por esto.

La comunicación se genera en el yo, y lo que queremos mostrar al mundo, el deseo de conservar lo que hemos aprendido y traspasarlo a nuestro medio, en el fondo, querer que el otro vea lo que está en nuestra mente para ser comprendidos y configurados en la existencia.

- Akata quiparu en Aymara significa “desde esto” que en nuestra perspectiva del lenguaje sería: “desde ahora en adelante”. Referencia extraída de “El paradigma de la mente corporizada” de Rafael Núñez en ”Nuevos Paradigmas a comienzos del tercer milenio”, Álvaro Fischer, Instituto de Ingenieros de Chile, segunda edición, agosto 2004, Aguilar Chilena Ediciones S.A.

Enfrentando la experiencia sensorial al ejercicio del diseño.

Es la memoria y el aprendizaje lo que hace al hombre diferente del resto de los animales, adaptando su inteligencia no sólo a la información que recibe, sino también a la evolución genética que absorbe del medio ambiente y las condiciones sociales y sensoriales.

La memoria es el almacenamiento de la información codificada de lo que recibimos, adaptada en tiempo y espacio, recreando y recuperando constantemente la experiencia sensorial de la mente humana.

Memoria

Siempre escuchamos hablar de los tipos de memoria: a corto y largo plazo, pero también existe la llamada “memoria sensorial”, aquella que tiene muy poca duración, pero que se relaciona directamente con alguna experiencia ambiental que afecta ciertos estados síquicos; es interesante profundizar en este tipo de almacenamiento fugaz, pero que apela a lo menos racional, los sentidos, hoy se tiene más conciencia de esto y en publicidad se apela a los olores, colores y sonidos estimulantes que refieren a la memoria sensorial, es importante considerar que esto varía muchísimo de acuerdo al individuo, puesto que al ser tan arbitrario, se puede desencadenar el efecto contrario al deseado.

Aprendizaje

El aprendizaje podría definirse como la adquisición de nueva información y el posterior cambio en el comportamiento por el acceso de ésta, generando nuevos espacios para conceptualizar y redefinir la percepción.

Dentro del proceso de aprendizaje, hay tres grandes frentes que reconocer* :

1. La Habituación, que es acostumbrarse a ciertos estímulos o rutinas; al pasar el tiempo lo conocido ya pasa desapercibido, porque no se presta atención a los detalles que lo conforman.

2. La sensibilización, dependiendo de cómo nos afectaron ciertos impulsos, la forma de reaccionar que tendremos la próxima vez que nos enfrentemos a ellos, varía en cómo vamos a percibirlo, minimizar o exacerbar el estímulo, dependerá de la experiencia sensorial previa.

3. El aprendizaje asociativo, se produce cuando somos capaces de condicionar nuestras conductas a los estímulos recibidos, ya sea por acción o reacción y genera adaptación y actualización permanente, y es lo que principalmente utilizamos en los tipos de memoria que desarrollamos.

Generalmente se caracteriza la mente humana como la dinámica que se da entre dos tipos de procesos cognitivos: los superiores y los inferiores; los primeros; (entre los cuales se cuentan, el lenguaje, inteligencia, memoria, conciencia, modelos mentales, pensamiento, entre otros), controlan, dirigen y regulan a los segundos (percepción, sensación, atención, etc.) No hay que entender que se da una dinámica lineal entre ambos procesos, más bien consiste en un sin fin de operaciones holísticas, integradas e interconectadas, siendo posible en contextos intersubjetivos, afectivos y sociales, donde el aprender a partir de la memorización, nos hace capaces de redefinir conductas, armar planos de ubicación de nuestras ideas y generar consecuencias y modelaje de experiencia, comprender que estamos forjando imaginarios, no sólo a nivel gráfico y perceptual, sino de conductas que arman y potencian nuestra vida en sociedad.

Se da un control heterárquico o descentralizado sobre la estructura de la mente, con procesos paralelos simbólicos. Es lo que se llama conexionismo y fundamental objeto de estudio de la comunicación para el diseño, desarrollando y conjugando la experiencia racional con la sensibilidad de los estímulos del medio, la cognición va forjando el puente entre lo que vemos y lo que percibimos, resultando un enfrentamiento de la experiencia sensorial, con toda la adaptabilidad de la percepción en la memoria de quienes serán los receptores de nuestros mensajes, de quienes evaluarán y recordarán lo que finalmente es el fruto de nuestro trabajo.

* Referencias de: “Static and Dynamic Neural Networks”; from Fundamentals to advanced theory. Madam M. Gupta, Liang Jin and Noriyasu Homma, Foreword by Lofti A. Zadeh. Editorial, John Wiley ans Sons.inc, IEEE Press, 2003. Primera Edición