El signo en diseño, conectando el lenguaje con la producción tecnológica

La comunicación construye realidad.
El lenguaje y sus significaciones van armando visiones de mundo, comprendiendo puntos de vista, generando realidades semánticas , es la construcción mediante la interpretación de signos y símbolos, lo que nos ayuda a significar desde lo inmaterial.

Por tanto, toda interpretación dependerá de un signo, al mismo tiempo, que la significación de éste dependerá de la interpretación que se le dé mediante el lenguaje. Se da una alineación entre la experiencia y la representación mental del mundo.

En diseño, el signo debe remitir la imagen mental a una pieza gráfica, donde hay un puente entre la simbología y la comunicación material, la complejidad que puede generarse en el proceso comunicativo cuando uno de sus dos aspectos falla o bien, es incapaz de llevarse a cabo en la solución comunicativa, nos provoca el error más común en nuestra profesión.
El diseño es comunicable cuando su signo es relacional, respecto de significado y materialidad, la unidad entre ambos establece la comunicación, no cada uno por su cuenta, el significado sin el significante o viceversa es un diseño aconceptual.

Por ello, que el estudio de la semiología en su relación con el diseño, establece una manera interesante para comprender la base de la conceptualización y la intención del mensaje. Destacar que frente a la comunicación existe una regulación y una orientación impuesta por el lenguaje y la apreciación de las palabras en ciertas culturas, el esfuerzo de la mente para generar estas vinculaciones, estudiar el conocimiento a partir de la acción del signo en el “mundo simbólico” (el mundo del lenguaje) nos introduce en la esencia del diseño, en comprender un proceso que existe y que afecta a todo, sin embargo, debemos considerar también cómo generar esto en los recursos tecnológicos que tenemos hoy, en la forma de llevar el signo a la pantalla.

Propongo dos maneras de analizar el signo, desde lo simbólico a lo material:

En primera instancia, estructurar el proceso cognitivo, tal como lo hacen los especialistas en Inteligencia artificial, para conectar redes de información con la representación del signo,  a esto le llamo “Estructuras y percepciones semánticas que es básicamente, la comprensión de los lenguajes naturales o lenguas madre; por medio de algoritmos impuestos por las reglas de cada lengua y su percepción en la cultura (los sistemas inteligentes más conocidos que lo utilizan son los traductores o softwares para personas con discapacidad visual y los sistemas inteligentes que trabajan con la conexión semántica de las palabras), en el fondo, la construcción de sentido que apoya la discursividad y donde la estructuración de los componentes generan redes eficaces con mínima perdida de transmisión directa en el mensaje.

El estudio de los lenguajes naturales complementa a la concepción triádica de la semiología desde el punto de vista de la comprensión y eficacia del mensaje.

Por otro lado, tenemos la “Producción del medio lingüístico”, complementario a la conceptualización y razonamiento, está la parte física que involucra un acto comunicativo y está estrechamente ligado a la formalidad y estructura de patrones que componen el diseño que ordena y expresa por medio de símbolos coherentes con el lenguaje humano pero desarrollado para artefactos inteligentes; es la llamada interfaz entre el usuario y la máquina, que actúa potencialmente en una red compleja de estructuras eléctrico-matemáticas, lenguajes visuales y representativos, que componen los elementos de la informática, dando forma a lo que vemos y administramos, entre diseño y comunicación, el medio lingüístico productivo es aquel signo que logra representar estrictamente lo que queremos decir y se manifiesta en un objeto; en computación, es el lenguaje de programación, en Inteligencia Artificial es el símbolo que conecta a las redes neuronales por medio de un lenguaje natural, es decir, es la acción que manifiesta el proceso cognitivo.

Claro está que ambos aspectos trabajan sobre medios totalmente diferentes, pero que en su concepción provienen de lo mismo, la visión del hombre frente a los signos, frente a la unidad mínima de representación.

Dentro de los sistemas basados en el modelo de pensamiento humano, existen muchos tipos de códigos que son abstracciones racionales del entendimiento de la máquina a lo que el hombre quiere transmitir; lógicamente, estos trabajan con energía y su estricta programación parte desde la unidad de transferencia energética hasta la realidad significante, que es en sí mismo, el signo.

Si comprendemos esto desde el punto de vista de la semiología, la unidad mínima es el signo y su relación con el entorno; y en la producción digital la unidad mínima es la energía y la forma de conectar la información. La lectura acertada de los sistemas computacionales, complementado con la sintaxis, establece relaciones internas en la máquina, siendo una manera de generar conocimiento y, por lo tanto, de dirigir y complementar el ejercicio del diseño.

Conocer desde la percepción

Hace un tiempo, mientras investigaba sobre los procesos de percepción y desarrollo instrumental del ser humano, descubrí una investigación del Profesor Raymond Colle, (Analista de Sistemas, Dr. en Ciencias de la Información) que trata sobre una teoría de comunicación, donde plantea que la percepción es la base del pensamiento y que todo lo que recibimos está condicionado por factores no sólo culturales, también sicológicos, ambientales e incluso instrumentales.

A continuación, mi impresión acerca de su trabajo y la vinculación con el diseño de información y la aplicación en el conocimiento a partir de patrones cognitivos de estrategia.

1 “… Existen esencialmente dos tipos de memorias: la semántica y la episódica. “Conocer” algo significa habitualmente dos cosas: ser capaz de definirlo, es decir, de representarlo verbalmente por medio de otros términos (los que – a su vez – representan a otros conceptos), y poder reconocerlo cuando se presenta (o sea efectuar la identificación entre dos representaciones distintas, por ejemplo lo que vemos y el nombre común del objeto visto). Lo que asegura la conservación de las relaciones (jerárquicas y tipológicas) que permite este proceso, es la memoria semántica…”

Comprender es procesar, recibir, transformar y conservar la información, configuramos impresiones, sensaciones e imágenes de mundo, que son necesarias para relacionar aquellos factores que nos entregan la expresión final de toda necesidad (social, emocional, física, biológica, etc.)

Si hablamos del proceso mental a partir de imágenes, se formula un análisis comparativo entre lo que almacenamos en la memoria a largo plazo, con los estímulos que recibimos y se generan dos instancias: el olvido (por falta de patrones e identificación) o la conceptualización; es en este momento, cuando el cerebro comienza a agrupar y dividir en instancias instrumentales (operaciones lógicas, ilógicas, éticas y afectivas) para dar paso a la interpretación, minuto donde podemos encauzar una buena o mala comunicación, donde influye el canal semántico con la experiencia personal y la cultura que transforma y decodifica los mensajes, operar desde lo lógico o emocional, satisfacer la necesidad (objetivo principal del diseñador) o generar rechazo por paradigmas instaurados en la persona.

Es fundamental desarrollar sistemas que repliquen en nuestro mensaje, es decir, activadores de la “palabra” o de la experiencia comunicativa que son lo que rescatará de los recuerdos la impresión inicial.

Luego de la creación del mensaje, de la identificación con el individuo y de la formalización del signo, comienza el proceso de memorización, donde se ajustan y reestructuran los recuerdos, se conserva el símbolo personal (la dirección del contenido es fundamental en este punto, ya que el valor cognitivo, se asienta y reformula con los cambios ambientales o sicológicos del ser humano). Es cuando la percepción hace lugar en los recuerdos, cuando podemos complementar y fomentar la necesidad en la comunicación.

A pesar de que la percepción es cíclica, cambiante y modificable, siempre pasa por los mismos estados (comparar, conceptualizar, memorizar e imaginar)
La cadena genera que nunca habrá un término del mensaje, ya que la capacidad de abstracción y significación concibe siempre el ejercicio mental de la reestructuración, la reactivación de recuerdos, y la manipulación del código por parte de quien recibe la información, es decir, siempre hay anticipación y modificación de las preposiciones, la clave es orientar la comunicación para que aquellas instancias sean reconocidas y conservadas en el mensaje, en solución de la necesidad.

1. “Teoría Cognitiva Sistémica de la Comunicación”, Raymond Colle De Scheemaecker.
Pág 13, Centro de Estudios Mediales, UDP. Santiago de Chile, año 2002.