La comunicación construye realidad

Creo que para lograr un diseño potente, firme y claro, la comunicación es fundamental y su enseñanza concreta debería ser materia obligada en los programas educacionales de la carrera. El lenguaje conecta nuestras ideas en conceptos comprensibles para otros seres humanos y ayuda a establecer la visión que tenemos del mundo, y es por medio del diseño que podemos orientar los mensajes comunicacionales dirigidos para crear estrategias y transmitir emociones, ideas, sentimientos.

Haciendo un análisis a las distintas mallas universitarias de diseño en Chile, podemos ver las orientaciones vocacionales hacia diferentes aristas, algunas centradas en lo práctico, el “hacer”; otras en lo tecnológico, es decir, potencian los medios digitales y también existen las que se dedican a formar en estrategias de venta y marketing , pero cada vez son menos las que se dedican a cultivar el pensamiento y la vinculación de la realidad con la abstracción de los imaginarios simbólicos.

La comunicación y la semiología son claves para reconfigurar el espacio visual y también conceptual de quienes debemos persuadir, convencer o llamar la atención de las personas por medio de soportes. Si bien es cierto, el uso de herramientas, las tendencias,  y el nivel de experiencia que tengamos en el uso de programas, ayuda para conseguir diseños con más calidad y atracción visual, definir qué comunicamos o cómo lo hacemos es muchísimo más importante, porque sustenta la idea en el tiempo cuando el soporte ya ha dejado de estar vigente.

Cuando estuve en la universidad, tuve un ramo de comunicación que nos enseñaba teoría y otro ramo de semiología que nos formaba para identificar, convertir  y extrapolar los elementos y conceptos en símbolos, encontrando las distinciones de cada imaginario y ser capaces de descomponer la realidad para atribuirle valor a los significados. Todo esto a modo de teoría o con ejemplos que jamás veríamos concretamente en un trabajo regular.

Aquí radica la importancia de renovar la enseñanza de la comunicación, aplicando la teoría y conociendo las diferentes formas de conectarnos y abrir perspectivas, pues como ya he mencionado en textos anteriores, todo lo que nos rodea posee sistemas de comunicación e influyen en las dinámicas relacionales y sociales.

(ver presentación acerca de los procesos sistémicos de la comunicación)

Debemos ser capaces de descubrir la incidencia de nuestra labor en la sociedad, del cómo podemos afectar positiva o negativamente con nuestros mensajes y además establecer relaciones entre lo que conecta la necesidad de las personas, con el efecto que requiere un cliente.

Es muy importante conocer los aspectos globales del diseño, las diferentes formas de abordarlo y también la analítica de las disciplinas con las que interactuamos a diario, como periodistas, sociólogos, ingenieros porque es en la relación con ellos que más aprendemos de la experiencia laboral. El estudio y la aplicación de la comunicación visualiza nuestros campos de acción y la generación de estrategias y aporta a nuestro vocabulario, hilar ideas y conceptos relacionando estructuras semánticas a los procesos visuales.

Responsabilidad profesional

Muchas veces debemos hacer proyectos o trabajar para clientes en cosas que jamás habríamos imaginado y que generan conflictos ideológicos o personales, diseñar con responsabilidad también debe ir de la mano con los intereses o la motivación que tengas por tu trabajo y la forma de ver la vida.

Personalmente, creo que uno debe aprender a mediar y diferenciar las expectativas que tienes como estudiante, frente a lo que debemos ver durante nuestra profesión. Es, quizás, ver la realidad sin perder la ingenuidad de los ideales porque son ellos los que nos motivan a crecer y potenciar el ejercicio de nuestra profesión y esto también se acompaña de los valores que nos hayan definido como seres humanos.

Además creo que es vital para cada persona, independiente de su profesión, tener proyectos propios donde uno pueda desarrollar las ideas que no puede concretar con el trabajo regular y así construir el camino profesional orientado hacia lo que verdaderamente esperamos.

Comunicar es construir realidad porque es un proceso que establece la colaboración entre personas y transmite los valores culturales y epistemológicos de la sociedad, porque a través de su proyección podemos desarrollar comunidades y armar sistemas de conocimiento.

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Capturar el tiempo, uso de la imagen fotográfica

La percepción que tenemos del paso del tiempo nos permite organizar cronológicamente los acontecimientos, nos sitúa en estado físico y relaciona causa y espacio; su medición se basa en el movimiento físico de los objetos y es el sistema para organizar el mundo como lo conocemos hoy.

Kant manifiesta la función del entendimiento humano desde la percepción de tiempo y espacio, la necesidad de encontrarnos en él y sentirlo para crear conocimiento; aprehender el mundo y categorizarlo.
El tiempo es el sustento de nuestra cultura, es por ello, que con el nacimiento de la fotografía muchas personas sintieron que sería un terrible debacle puesto que la esencia de ésta es capturar el momento, la anacronía de los objetos animados e inanimados, espacio donde el tiempo no tiene fin.

La fotografía en su expresión más literal, sin efectos ni pretensiones comerciales, es un espacio de tiempo capturado donde coexisten lo natural con lo artificial sin movimiento; intenta retratar un instante desde lo subjetivo de una manera literal, sin embargo, el sentido lo adquiere desde la percepción de quien la observa, es por eso que la imagen fotográfica es polisémica y para su uso publicitario se debe recurrir a elementos como la semántica de la imagen y la retórica visual en 3 grandes polos: el mensaje, lo connotativo (imagen simbólica) y lo denotativo (imagen literal).

El mensaje,
es el concepto central de lo transmitido, la idea final y la motivación de la imagen fotográfica publicitaria, contiene a la imagen simbólica y literal.

La imagen literal, es aquella que no está codificada, es la denotación de la imagen desde sus características superficiales percibidas desde donde el sujeto se apoya para decodificar el mensaje intencional o subjetivo.

Imagen simbólica, es aquella que está codificada y es el resultado de un ejercicio semiótico, donde se construye el sentido dirigido (que no será el único y tampoco podemos asumir con certeza que funcionará)

Semántica fotográfica desde la imagen

La semántica de la imagen es el estudio de las características desde donde el sujeto o intérprete puede construir significado o identificar fenómenos según los paradigmas culturales en que está inserto, la composición codificada del contenido.
La imagen en sí no es significado, pues es el objeto que – significará – algo en alguien, los códigos culturales del receptor se conjugarán en el objeto material para atribuir sentido.

Para Pierce, el orden de construcción de sentido se puede analizar temporalmente desde el intérprete y su percepción:

- El sujeto selecciona un objeto, en este caso, el objeto fotográfico y por medio de los sentidos vincula fenomenos conocidos de su realidad.
- Luego configura estos rasgos en representación de una idea y lo lleva a un espectro figurativo.
- Finalmente conceptualiza y categoriza la idea y le otorga significado desde lo material a lo conceptual-visual.

Retórica y fotografía publicitaria

El uso de la retórica visual en el diseño y la publicidad es importante en la comunicación, desde la enseñanza hasta la expresión y desarrollo de nuevas tendencias; su importancia radica en que es guía y anclaje lingüístico con el contenido del mensaje.
Por medio de elementos designados a través de la semiologia, se utiliza la persuasión y los elementos visuales que puedan encausar de mejor manera el contenido. El manejo de símbolos y la exageración aportan a convencer o evidenciar el racionamiento tras la imagen fotográfica.

Algunas figuras retóricas utilizadas en publicidad corresponden a evidenciar rasgos o fenómenos que pueden ayudar al entendimiento del mensaje codificado; algunas de ellas son:

Acumulación: componer un espacio con elementos parecidos sumándolos.
Antítesis: mediante el uso de elementos contrarios, evidenciar un fenómeno.
Comparación: utilizar elementos semejantes para hacer notar rasgos comunes.
Elípsis: Es la eliminación de algún elemento o parte de él.
Gradación: Repetir un objeto con el efecto espejo de profundidad de campo.
Hipérbole: Exagerar uno o varios objetos o conceptos para enfatizar el mensaje.
Metáfora: sustituir un elemento con otro parecido.
Metonimia: reemplazar o designar el objeto real con el que representa mentalmente para relacionar proximidad o efecto.
Paradoja: Elementos diferentes o excluyentes que no tienen sentido aparente pero que son llamativos y se pueden relacionar desde la oposición.
Prosopopeya: Dar vida a algún objeto inanimado.
Repetición: pregnancia por medio de la sucesión constante de objetos o conceptos.
Sinécdoque: mostrar “una parte de” para evidenciar el elemento completo.

Podemos metodologizar y posicionar objetos materiales para capturar instantes, reconstruir un tiempo perdido, un espacio de vida inanimada anacrónica y significante para su uso publicitario; o simplemente utilizar la fotografía como herramienta para reconstruir el anhelo de capturarnos en un espacio atemporal, infinito.

Imagen efectiva: entre metáforas conceptuales y corporalidad

Hablar de imagen efectiva es muy arbitrario porque hay tantos factores que se deben configurar para esto, pero para simplificar considero que cuando hay entendimiento de lo que vemos (reconocer el significado y proyección de la imagen) estamos hablando de efectividad, podemos analizar de diferentes formas la semántica de la representación visual, pasando desde las metáforas conceptuales hasta el uso del lenguaje que incluye la información sensorial que nos otorga el cuerpo humano para dar significado a lo que vemos.

Las metáforas conceptuales son imágenes que fluyen desde nuestro pensamiento a través del lenguaje y que se conectan con nuestra corporalidad; estructuran las inferencias y los estímulos que percibimos con la información previa que poseemos, la asociación de estos factores en conjunto con la realidad semántica desarrollan lo que se llama “dominios de la abstracción simbólica”, que son habilidades para realizar acciones complejas entre lo trivial (lo que hacemos comúnmente) y lo cognitivo de alto nivel.

Tenemos la capacidad de atribuirle a los objetos o personas, características que van desde la corporalidad a lo simbólico para explicar las sensaciones que nos provocan los estímulos (ej: no me gusta conversar con ella, es muy amargada y fría).
Como bien explica el sicólogo Rafael Núñez,* nuestra experiencia corporal tiene distintos niveles de dominio (térmico, espacial, kinestésico, objetivo, entre otros) que transforman nuestras imágenes a definiciones literales. Nuestra comunicación se ubica en un espacio temporal normado por lo que somos físicamente, nuestras relaciones se expresan por lo cronológico y la orientación corporal que poseemos (pasado/detrás – futuro/delante) y desde ahí, nuestra realidad.

La utilización del lenguaje como herramienta de significación posee muchos constructos arbitrarios difíciles de reconocer desde lo racional, pero que simbólicamente provienen de lo observado durante siglos de evolución semántica (sintaxis, fonología, morfología, pragmática, etc.)
La codificación sensorial, reconoce patrones tan comunes como nuestra percepción del tiempo y el espacio, sin embargo, la forma de relacionarlos con el mundo se debe a la memoria asociativa, que es capaz de relacionar lo que percibimos con nuestros sentidos para encontrar elementos relevantes en la mente y producir significación; se dice que es inmediata y de corta duración puesto que la espontaneidad de la codificación podría estar dada por la actividad eléctrica de las redes nerviosas.

Desde una mirada constructivista, puedo definir la eficacia de la imagen visual como el resultado de las operaciones metafóricas conceptuales que configuran el universo perceptual implicando, diferenciando y agrupando lo que se percibe en la retina, con la imagen mental que proviene de la memoria asociativa.
Es interesante analizar este factor, puesto que la concepción de mundo está muy marcada por el pasado y futuro que tenemos enraizado biológica y culturalmente, la perspectiva de nuestro yo en un lugar y tiempo determinados, el descubrimiento de la vida como parte de nuestra representación mental, la creación de paradigmas y todo lo que nos rodea está marcado por esto.

La comunicación se genera en el yo, y lo que queremos mostrar al mundo, el deseo de conservar lo que hemos aprendido y traspasarlo a nuestro medio, en el fondo, querer que el otro vea lo que está en nuestra mente para ser comprendidos y configurados en la existencia.

- Akata quiparu en Aymara significa “desde esto” que en nuestra perspectiva del lenguaje sería: “desde ahora en adelante”. Referencia extraída de “El paradigma de la mente corporizada” de Rafael Núñez en ”Nuevos Paradigmas a comienzos del tercer milenio”, Álvaro Fischer, Instituto de Ingenieros de Chile, segunda edición, agosto 2004, Aguilar Chilena Ediciones S.A.

Lo simple y lo complejo desde el diseño.

Cuando hablamos de lo simple y lo complejo, generalmente se sitúan los conceptos en posiciones antagónicas, lo sencillo y sin dificultad, opuesto a lo difícil o lo compuesto, sin embargo, los estados que podemos vincular pasan de un estado a otro con una facilidad increíble y se pueden mirar desde varios puntos de vista.

El diseñador debe buscar en lo simple, transmitir lo complejo, resucitar de cierta manera aspectos comunicacionales que activen la realidad cognitiva de su receptor, cuando eso no es así, la comunicación se mantiene en el estado de “información, no es la acción-reacción que esperamos producir con la trascendencia del mensaje.
Es necesario comprender lo que ya he mencionado antes, que somos lo que se ha forjado por generaciones y estímulos socio-ambientales, por esto, es de vital importancia reconocernos en el lenguaje y su significación simbólica.

Lo simple y lo complejo varía según las culturas y el nivel de importancia del comunicado, nuestra sociedad latina hace más compleja su carga emocional, a diferencia de los asiáticos que lo hacen racionalmente y exteriorizan menos sus emociones, quizás por eso, que el avance tecnológico es diferente en ambas latitudes, el nivel de importancia que tiene para la cultura es distinto y la forma de disminuir la incertidumbre también lo es (la atención o confianza que se manifiesta en lo trascendente).
Las restricciones límite para eliminar la incertidumbre, están dadas por la mediación de “alguien” que discrimine lo importante de lo no importante, labor que separa lo complejo en una situación discursiva, quien discierne qué contenido se entrega y de qué manera (también está dado por un mediador que no posee conocimiento infinito).

Los llamados “retornos crecientes” (que plantea Murray Gell-Mann en “simplicidad y complejidad”*) son principalmente limitantes al desarrollo de la simplicidad en pos de la actividad cognitiva, el significante de lo que conocemos y la problemática para asumir nuevos cambios en la forma de hacer y desarrollar los sistemas de cambio inteligente.
Si la inteligencia se conecta con la creatividad el nivel de incertidumbre se reduce, por lo tanto, somos capaces de simbolizar, representar más efectivamente los mensajes, para posteriormente comunicar.

Cuando hablamos en diseño de simpleza y coherencia visual, no es sólo utilizar aspectos minimalistas, es más bien, la claridad como parte de la codificación de la palabra llevada de manera certera a la imagen. No importa el número de elementos que contenga, sino que al mirarlos la descripción no sea difícil de interpretar lo que la creatividad intenta rebuscar.

Muchas veces, los diseños efectistas se apoyan de mucha atracción visual, recursos que no están mal, siempre y cuando se utilicen en contextos y público que pueda comprenderlos.
El acostumbramiento a diferentes figuras gráfico-retóricas tiene que ver con la “evolución”(cuestionable) del arte y la tecnología; para un niño que ha crecido con estos juegos visuales es más fácil decodificar el mensaje que para alguien que tuvo que aprenderlo de adulto, es simple, las conexiones cerebrales que desarrollamos están marcadas por nuestros primeros tres años de vida y la mediana infancia.

No es menor analizar las tendencias que se desarrollaban en la juventud de nuestro público objetivo, es decir, potenciar los sentimientos motivadores de ciertos periodos de nuestra vida. Hay algunos estudios en neurociencia, sobre cómo los recuerdos que están más arraigados en nuestra mente, son aquellos que nos movilizaron, que provocaron cambio o simplemente que afectaron nuestra impulsividad, lo interesante de esto, es la identificación cultural con nuestro medio, con la interacción social que se marca y cómo la biología potencia nuestra mente secretando endorfinas y químicos que activan el sistema nervioso central. La conjugación de esto nos resulta un medio efectivo y que no necesariamente tiene que ver con el impacto visual “creativo” sino con lo simple que se vuelve complejo al relacionarse con nuestros conocimientos anteriores.

Por eso, ver lo importante y lo que no lo es, impone a los niveles de información que están implícitos a la hora de diseñar de menos a más, lo que nos motiva y potencia nuestra imperiosa necesidad de comunicar efectivamente.

*”Nuevos Paradigmas a comienzos del tercer milenio”, Álvaro Fischer, Instituto de Ingenieros de Chile, segunda edición, agosto 2004, Aguilar Chilena Ediciones S.A.

El signo en diseño, conectando el lenguaje con la producción tecnológica

La comunicación construye realidad.
El lenguaje y sus significaciones van armando visiones de mundo, comprendiendo puntos de vista, generando realidades semánticas , es la construcción mediante la interpretación de signos y símbolos, lo que nos ayuda a significar desde lo inmaterial.

Por tanto, toda interpretación dependerá de un signo, al mismo tiempo, que la significación de éste dependerá de la interpretación que se le dé mediante el lenguaje. Se da una alineación entre la experiencia y la representación mental del mundo.

En diseño, el signo debe remitir la imagen mental a una pieza gráfica, donde hay un puente entre la simbología y la comunicación material, la complejidad que puede generarse en el proceso comunicativo cuando uno de sus dos aspectos falla o bien, es incapaz de llevarse a cabo en la solución comunicativa, nos provoca el error más común en nuestra profesión.
El diseño es comunicable cuando su signo es relacional, respecto de significado y materialidad, la unidad entre ambos establece la comunicación, no cada uno por su cuenta, el significado sin el significante o viceversa es un diseño aconceptual.

Por ello, que el estudio de la semiología en su relación con el diseño, establece una manera interesante para comprender la base de la conceptualización y la intención del mensaje. Destacar que frente a la comunicación existe una regulación y una orientación impuesta por el lenguaje y la apreciación de las palabras en ciertas culturas, el esfuerzo de la mente para generar estas vinculaciones, estudiar el conocimiento a partir de la acción del signo en el “mundo simbólico” (el mundo del lenguaje) nos introduce en la esencia del diseño, en comprender un proceso que existe y que afecta a todo, sin embargo, debemos considerar también cómo generar esto en los recursos tecnológicos que tenemos hoy, en la forma de llevar el signo a la pantalla.

Propongo dos maneras de analizar el signo, desde lo simbólico a lo material:

En primera instancia, estructurar el proceso cognitivo, tal como lo hacen los especialistas en Inteligencia artificial, para conectar redes de información con la representación del signo,  a esto le llamo “Estructuras y percepciones semánticas que es básicamente, la comprensión de los lenguajes naturales o lenguas madre; por medio de algoritmos impuestos por las reglas de cada lengua y su percepción en la cultura (los sistemas inteligentes más conocidos que lo utilizan son los traductores o softwares para personas con discapacidad visual y los sistemas inteligentes que trabajan con la conexión semántica de las palabras), en el fondo, la construcción de sentido que apoya la discursividad y donde la estructuración de los componentes generan redes eficaces con mínima perdida de transmisión directa en el mensaje.

El estudio de los lenguajes naturales complementa a la concepción triádica de la semiología desde el punto de vista de la comprensión y eficacia del mensaje.

Por otro lado, tenemos la “Producción del medio lingüístico”, complementario a la conceptualización y razonamiento, está la parte física que involucra un acto comunicativo y está estrechamente ligado a la formalidad y estructura de patrones que componen el diseño que ordena y expresa por medio de símbolos coherentes con el lenguaje humano pero desarrollado para artefactos inteligentes; es la llamada interfaz entre el usuario y la máquina, que actúa potencialmente en una red compleja de estructuras eléctrico-matemáticas, lenguajes visuales y representativos, que componen los elementos de la informática, dando forma a lo que vemos y administramos, entre diseño y comunicación, el medio lingüístico productivo es aquel signo que logra representar estrictamente lo que queremos decir y se manifiesta en un objeto; en computación, es el lenguaje de programación, en Inteligencia Artificial es el símbolo que conecta a las redes neuronales por medio de un lenguaje natural, es decir, es la acción que manifiesta el proceso cognitivo.

Claro está que ambos aspectos trabajan sobre medios totalmente diferentes, pero que en su concepción provienen de lo mismo, la visión del hombre frente a los signos, frente a la unidad mínima de representación.

Dentro de los sistemas basados en el modelo de pensamiento humano, existen muchos tipos de códigos que son abstracciones racionales del entendimiento de la máquina a lo que el hombre quiere transmitir; lógicamente, estos trabajan con energía y su estricta programación parte desde la unidad de transferencia energética hasta la realidad significante, que es en sí mismo, el signo.

Si comprendemos esto desde el punto de vista de la semiología, la unidad mínima es el signo y su relación con el entorno; y en la producción digital la unidad mínima es la energía y la forma de conectar la información. La lectura acertada de los sistemas computacionales, complementado con la sintaxis, establece relaciones internas en la máquina, siendo una manera de generar conocimiento y, por lo tanto, de dirigir y complementar el ejercicio del diseño.

Conocer desde la percepción

Hace un tiempo, mientras investigaba sobre los procesos de percepción y desarrollo instrumental del ser humano, descubrí una investigación del Profesor Raymond Colle, (Analista de Sistemas, Dr. en Ciencias de la Información) que trata sobre una teoría de comunicación, donde plantea que la percepción es la base del pensamiento y que todo lo que recibimos está condicionado por factores no sólo culturales, también sicológicos, ambientales e incluso instrumentales.

A continuación, mi impresión acerca de su trabajo y la vinculación con el diseño de información y la aplicación en el conocimiento a partir de patrones cognitivos de estrategia.

1 “… Existen esencialmente dos tipos de memorias: la semántica y la episódica. “Conocer” algo significa habitualmente dos cosas: ser capaz de definirlo, es decir, de representarlo verbalmente por medio de otros términos (los que – a su vez – representan a otros conceptos), y poder reconocerlo cuando se presenta (o sea efectuar la identificación entre dos representaciones distintas, por ejemplo lo que vemos y el nombre común del objeto visto). Lo que asegura la conservación de las relaciones (jerárquicas y tipológicas) que permite este proceso, es la memoria semántica…”

Comprender es procesar, recibir, transformar y conservar la información, configuramos impresiones, sensaciones e imágenes de mundo, que son necesarias para relacionar aquellos factores que nos entregan la expresión final de toda necesidad (social, emocional, física, biológica, etc.)

Si hablamos del proceso mental a partir de imágenes, se formula un análisis comparativo entre lo que almacenamos en la memoria a largo plazo, con los estímulos que recibimos y se generan dos instancias: el olvido (por falta de patrones e identificación) o la conceptualización; es en este momento, cuando el cerebro comienza a agrupar y dividir en instancias instrumentales (operaciones lógicas, ilógicas, éticas y afectivas) para dar paso a la interpretación, minuto donde podemos encauzar una buena o mala comunicación, donde influye el canal semántico con la experiencia personal y la cultura que transforma y decodifica los mensajes, operar desde lo lógico o emocional, satisfacer la necesidad (objetivo principal del diseñador) o generar rechazo por paradigmas instaurados en la persona.

Es fundamental desarrollar sistemas que repliquen en nuestro mensaje, es decir, activadores de la “palabra” o de la experiencia comunicativa que son lo que rescatará de los recuerdos la impresión inicial.

Luego de la creación del mensaje, de la identificación con el individuo y de la formalización del signo, comienza el proceso de memorización, donde se ajustan y reestructuran los recuerdos, se conserva el símbolo personal (la dirección del contenido es fundamental en este punto, ya que el valor cognitivo, se asienta y reformula con los cambios ambientales o sicológicos del ser humano). Es cuando la percepción hace lugar en los recuerdos, cuando podemos complementar y fomentar la necesidad en la comunicación.

A pesar de que la percepción es cíclica, cambiante y modificable, siempre pasa por los mismos estados (comparar, conceptualizar, memorizar e imaginar)
La cadena genera que nunca habrá un término del mensaje, ya que la capacidad de abstracción y significación concibe siempre el ejercicio mental de la reestructuración, la reactivación de recuerdos, y la manipulación del código por parte de quien recibe la información, es decir, siempre hay anticipación y modificación de las preposiciones, la clave es orientar la comunicación para que aquellas instancias sean reconocidas y conservadas en el mensaje, en solución de la necesidad.

1. “Teoría Cognitiva Sistémica de la Comunicación”, Raymond Colle De Scheemaecker.
Pág 13, Centro de Estudios Mediales, UDP. Santiago de Chile, año 2002.